jueves, 8 de enero de 2015

Bienvenidos a todos a este espacio literario.

Antes que nada, quiero agradecer a todas aquellas personas que de un modo u otro me apoyan todos los días y hacen que sea mucho más sencillo y agradable.

A mi familia, especialmente a mi mujer que hace lo imposible para pueda seguir encontrándome con la literatura y a mi preciosa hija que fundamenta y resignifica cotidianamente cada una las palabras que leo o escribo.

Me gustaría mucho que quién decida visitar este espacio lo haga porque, como yo; sienten que es un lugar cálido y amigable donde se pueden expresar libremente los sentimientos.

Espero que todos nuestros encuentros sean siempre un nuevo aprendizaje.


Les dejo aquí un poema de mi autoría que lo escribí hace ya algunos años a modo de presentación.
Ojalá les guste...

Piedras del camino...

Camino,

como casi todos y cada uno de los seres vivientes.

Porque solo no camina quién ha decidido quedarse,

quién ha bajado los brazos y pretende,

cobardemente,

que la marea lo arrastre…

ingenuo,

apacible,

resignado,

tieso como el acero o moldeable como la arcilla.

Qué más da…
 

Yo camino, aun a pesar de los tropiezos.

La realidad me acompaña.

Por momentos aliada indestructible, otras veces enemiga acérrima…

Pero eso sí, siempre a mi lado.
 

Con cada paso,

me alejo cada vez más del camino de los otros…

(de los que aun caminan)

Sin embargo,

me acerco cada vez más al mismo destino…
 

Las piedras que descansan bajo mis pies me empujan…

Las que quedaron atrás me contemplan silenciosamente sabiendo que no volverán a encontrarme…

Pero las que me esperan,

esas que despiertan mi curiosidad acerca de sus texturas,

sus formas torneadas por el tiempo.

Ellas, anhelan impulsar mis pies…
 

Sin prisa,

disfrutando de las sensaciones que descubro con cada una de las huellas que voy dejando como testimonio de mi errante recorrido…
 

Dónde voy?

No lo sé.

Cuándo llegaré?

Mucho menos…

Pero conozco a la perfección a quién me espera…

Jamás lo vi.

Jamás lo oí.

Pero lo siento todo el tiempo cerca,

responde a cada una de mis preguntas,

me aconseja,

me habla,

 nunca me deja solo ni me suelta la mano.
 

 
Aprendo,

redescubro el rumbo y el horizonte.

Pero sin más,

las piedras continúan ahí

expectantes,

sublimes,

altivas,

inevitables,

impredecibles,

imprescindibles…


Sin más nada que hacer yo camino.

No me detengo,

a pesar de que la distancia va aplomando mis pies…

camino, no me detengo…
 

Todo lo que puedo esperar aguarda adelante.

Todo lo que quiero alcanzar fundamenta mi perseverancia.

Todo lo que debo aprender, todo lo que sueño, todo lo que necesito,

todo lo que me queda por descubrir pacientemente se encuentra oculto en mi sendero incierto.
 

Todo lo que soy

lo descubriré solo si me atrevo a no rendirme,

si soy capaz de no escuchar al cansancio,

si no claudico a las enseñanzas que me ofreció el camino.
 

Todo lo que fui son mis huellas…

Todo lo que cambié son mis pasos…

Todo lo seré es mi trayectoria…

Pero cual un inexorable destino,

inefable e ineludible,

todo lo que soy lo describirán al final las piedras del camino.

Esas mismas que en el camino han de estar

acompañando nuestro particular sentido

hasta el esperado momento volar.
 

Ernesto Diego Ruiz Díaz.

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario